lunes, 20 de agosto de 2018

Solo una teoría



Cuando se habla de teorías a nivel científico se refieren a hipótesis totalmente demostradas y contrastadas, véase la teoría de la evolución, o la teoría del Big Bang, por nombrar algunas, el termino teoría, sólo nos indica que es un trabajo en progreso que está por pulir, no es el caso de una ley que se trata de una premisa simple totalmente desarrollada sin más ramificaciones que la propuesta básica. Veamos por ejemplo la ley de la gravedad que sintetizada en una formula simple nos permite calcular la fuerza de gravedad de cualquier objeto que esté sobre la superficie de la tierra, utilizando el valor conocido de aceleración que ejerce la gravedad, pero nada nos dice de por qué se produce dicha atracción, ni como se relaciona esta fuerza con otras, etc. Para dar respuesta a estas preguntas y a otras miles que puede suscitar la Gravedad se plantean Teorías científicas que incluyen estas y otras  leyes en sus propios postulados y desarrollos, es como si una teoría científica fuera una construcción compleja que está formada por leyes que hacen las funciones de ladrillos, es normal que en estas construcciones nos falten ladrillos para completar la construcción, ya que debemos tener en cuenta que en la naturaleza todo está relacionado en un intrincado laberinto que estamos tratando de descifrar, un verdadero trabajo hercúleo, así que es totalmente normal que tengamos huecos en las teorías científicas, pero insisto, esto no le resta veracidad a teorías totalmente contrastadas. No debemos olvidar que ciertos términos de uso común no tienen por qué ser equivalentes en significado en su uso en lenguaje técnico, como es el caso, así que por favor dejen de decir: “Pero es solo una teoría”

lunes, 13 de agosto de 2018

Competir



La famosa frase reza: “Lo importante no es ganar sino participar”
Pues mira por donde no estoy de acuerdo, lo importante no es participar, tampoco es ganar, lo importante es competir, competir sanamente, competir contra ti. La competición lleva intrínsecos gran parte de los  valores del deporte: Constancia, esfuerzo, dedicación, superación personal, espíritu de lucha, ninguna de estas premisas son necesarias para participar en la mayoría de las competiciones deportivas, si lo son para ganar, pero ganar solo gana uno y competir podemos todos.

viernes, 13 de julio de 2018

Patriotismo



El Patriotismo, ese maravilloso invento que lo mismo te sirve para desviar la atención de cualquier corruptela, como para ganar votos insuflando orgullo nacional en los deseosos corazones de los ciudadanos. Marx dijo aquella famosa frase: “La religión es el opio del pueblo” y a pesar de que la interpretación común es que se refería a que la religión era la droga del pueblo, Marx se refería a que la vida del trabajador era terriblemente dura y lo único que aliviaba en parte su dolor era la religión. Hoy en día quizás se entendería mejor esa frase de la siguiente forma: La religión es la morfina del pueblo. Bueno, el hecho es que no solo de religión se droga el pueblo, también de fanatismos deportivo, cotilleos televisivos varios y especialmente de patriotismo, eso que te hace pensar que tu país es el mejor del mundo, y olvidar que puesto ocupa en el ranking de fracaso escolar, en desempleo, en violencia de género, etc. Genéticamente estamos diseñados por la evolución para ser mamíferos de manada, grupos de una media de 30 miembros, mientras mayor sea esta cifra, más se disuelve el sentimiento de pertenencia a dicho grupo, así que para un ciudadano es más fácil sentirse parte de su pueblo y más difícil el serlo en igual medida de su comunidad autónoma, y mucho menos de un país, es entonces en donde entran en juego los símbolos: banderas, escudos, himnos, etc. Los cuales te permiten identificar como parte de tu manada a gente que no conoces de nada, y que poco tiene que ver contigo, la utilización de estos símbolos es tremendamente amplio, desde tribus urbanas, pasando por equipos deportivos, partidos políticos, y acabando en los ya citados países. Desde luego estoy a favor de destacar los elementos que nos unen como personas y no los que nos diferencian, ya que siendo pragmáticos las diferencias son superfluas y la realidad es que todos sufrimos, amamos, reímos y sangramos, es decir todos somos humanos y habitamos el mismo planeta, así que desde luego debemos hacer todo lo posible por buscar un equilibrio entre estas dos tendencias, comportarnos como una gran manada global, a la vez que luchamos por mantener vivas las diferentes características culturales, que sin duda enriquecen a la humanidad. Nunca confundir esto con la manipulación y el chovinismo que significa el patriotismo, estar orgulloso de tu cultura y costumbres es digno de admirar, creer que las tuyas son las mejores y utilizar estas diferencias como barrera, te hace mejor patriota a la vez que peor persona.
Pero esto no es todo, el instinto de manada, no justifica por si solo tanta pasión ciega por pertenecer a un grupo determinado de personas, y es que la humanidad es compleja, por lo cual no podemos olvidar la imperiosa necesidad del ser humano de reconocerse, de saber quién es, y desde luego, ser español (o de cualquier otra nacionalidad) te ayuda a definirte como persona, así que si sumas nuestro instinto más primitivo de agruparnos en manadas, con nuestra necesidad de saber quién somos, producida como un efecto residual de tener un cerebro tan desarrollado que nos permite tener conciencia de existir como un ente individual, a la vez que nos impulsa a preguntarnos ¿quién soy? Lo que obtienes es un peligroso caldo de cultivo, para producir gente xenófoba y fanática, por lo cual debemos estar atentos para no dejar que estos condicionantes se desarrollen produciendo: rechazo al distinto como afirmación de lo que creo ser, y no debemos permitirlo ya que la realidad es que: somos de todo un poco y nada del todo, es decir seres humanos.

sábado, 2 de junio de 2018

La benemérita



El otro día mientras paseaba tranquilamente por mi ciudad me topé con un individuo que vestía un suéter con la siguiente frase impresa: “Si no te gusta la Guardia Civil, cuando tengas algún problema llama a tu puta madre”. Querido desconocido (el primer adjetivo es debido al segundo) Creo que te confundes o simplemente eres tonto sin más. En cualquier caso no está de más aclararte el tema: si tengo un problema y necesito de la Guardia Civil, los llamaré ergo ellos vendrán y cumplirán con su función, todo ello independientemente de que sea partidario de dicho cuerpo o no, incluso aunque a los miembros de la benemérita les caiga yo simpático o no, básicamente porque es su deber y mi derecho y no al revés. Los funcionarios, y en especial los cuerpos de seguridad del estado, están para servir a los ciudadanos independientemente de sus creencias, etnia, tendencias políticas o religiosas, etc. Y es que por ello cobran un sueldo, que les pagamos todos los españoles incluidos los que no comulgan con dicho cuerpo, y por si no fuera poco los miembros de esta institución han realizado un juramento por lo que consideran más sagrado a fin de guardar y hacer guardar la constitución, por  lo cual el problema parece residir en que algunos no se dan cuenta de que guardar lleva implícito: leer, conocer y respetar la constitución. Pero claro, para un Facha no existe más ley que la de Dios y la de sus santos cojones.